Empieza por la tarea que hay que realizar
Tanto una aplicación móvil como una aplicación web pueden dar servicio a los clientes, pero se adaptan a fines distintos. La elección adecuada depende de la frecuencia con la que se utilice, de si requiere el uso de la cámara o de notificaciones, y de tu presupuesto.
- Aplicación web: no requiere instalación, un único código fuente, funciona en cualquier dispositivo
- Aplicación web progresiva: se puede instalar, permite un uso básico sin conexión y es más barata que una aplicación nativa
- Aplicación nativa: la mejor opción para la cámara, el Bluetooth, las tareas en segundo plano y la presencia en la tienda
- Híbrido (Flutter, React Native): un único código para iOS y Android
Cuando una aplicación web triunfa
Las herramientas de reservas, los portales, los paneles de control y los sistemas internos suelen funcionar mejor como aplicaciones web: se lanzan más rápido, son más fáciles de actualizar y no hay que pasar por el proceso de revisión de las tiendas de aplicaciones.
Cuando necesites una aplicación
Si los clientes la utilizan a diario, necesitan notificaciones push, escanean productos o realizan pagos con tarjeta desde la propia aplicación, una aplicación nativa o híbrida amortiza su coste.
Presupuesto y calendario
Una aplicación web específica puede estar operativa en cuestión de semanas, mientras que una aplicación para iOS y Android bien acabada suele tardar unos meses en desarrollarse y su mantenimiento resulta más costoso. A menudo recomendamos empezar con una aplicación web y añadir una aplicación móvil una vez que el producto haya demostrado su eficacia.